viernes, 17 de diciembre de 2010

Confesiones.

Nunca pude decirte que te quería… o tal vez sí, pero jamás fui capaz de demostrártelo. Y no fue porque no sintiese amor hacía a ti… no, al contrario, te amaba más que a cualquier otra persona. Más que a cualquiera otra cosa… más que a mí mismo.

Era agradable ver como los días pasaban y tú seguías a mi lado. Pasaban los días y no era capaz de besarte, ni siquiera abrazarte, arrodillarme… confesarte lo que realmente sentía y que todo lo demás dejase de importar… aunque tú ya lo sabías.

Me consolaba en que tú siempre seguirías a mi lado. “No hace falta que te lo demuestre tan pronto…” me decía. “Sabes perfectamente que te quiero y que daría lo que fuese por ti…” trataba de explicarme a mi mismo. En su época lo veía bien… ¿por qué iba a estar mal?... Y ahora que pienso en ello me doy cuenta de que ha sido la mayor estupidez que he cometido en mi vida.

Sinceramente, todo estaba bien. O eso creía. Pero fui un completo idiota. Y te deje marchar… te dejé escapar de mi control… de mis brazos que te mantuvieron pegada a mi durante tanto tiempo… o al menos lo intentaron. De todas formas… ahora no estoy seguro de si fue mucho tiempo… solo sé que se me pasó volando estando junto a ti.

Todo ese tiempo en el que mi mente no estuvo centrada en otra cosa que no fueses tú, aunque yo dijese lo contrario. Me daba vergüenza admitir que estaba completamente enamorado de ti… y que lo estaría el tiempo que fuese. Al contrario que tú, nunca hice nada que demostrase mi amor…

Quise hacerme el duro, aparentar que no me importabas en absoluto, ahora te tenía enamorada de mí, ya había conseguido lo que quería. Que infantil era… ciertamente.

Pensé que jamás te separarías de mí, que serías mía por siempre… que nunca nadie se interpondría entre nosotros, nadie sería capaz de conquistarte como yo lo hice. Pobre de mí, cuan equivocado estaba por aquel entonces…

No tardaste mucho tiempo en marcharte y dejarme completamente solo. Alguien supo amarte mejor que yo, alguien supo demostrarte lo que yo no pude. Y ahora eres feliz… sin mí.

Me es difícil hablar contigo ahora. ¿Hacer como si nada hubiese pasado? Es una opción. Pero es una opción demasiado dolorosa. Tus palabras entran en mi oído y taladran mi cerebro. Tu imagen entra por mis ojos y golpea mi corazón con violencia. Tu recuerdo se mantiene vivo en mi subconsciente y me azota con amargura…

Eras la mujer perfecta… estábamos hechos el uno para el otro… O al menos eso creía. Tú abandonaste mi vida como una estrella fugaz y me dejaste haciéndome una y otra vez la misma pregunta… ¿Cómo podría yo no haberte amado?

------

Gracias por todo.

1 comentario: