lunes, 25 de julio de 2011

Se fue

Ella se fue, se marchó, me abandonó completamente, como un perro de nadie a las puertas del cielo sin saber como sentirse o hacia donde mirar, hacía donde buscar algo de compasión o algunas palmaditas en la cabeza. Así me encontraba yo… sentado en el borde de una cama deshecha donde aun retozaban restos de pasión y amor de fuego, en una habitación que había memorizado cada uno de sus olores, desde el típico perfume de todos los días, hasta el de las ocasiones especiales.

Se fue… se fue… se fue… Para siempre, quizás. Realmente, nunca estuvimos juntos… realmente, éramos solo como unos amigos que no saben que decirse cuando se miran a los ojos y el resto se queda en silencio, un silencio tan punzante como el amargo sabor de este maldito sentimiento. Éramos solo como unos amigos que se besaban, incluso sin labios, y se decían a sí mismos; “Esto no cambiará nada entre nosotros, ¿verdad?”

A veces era inevitable pensar algo así. Cuando alguien te importa de verdad, pero sabes que no puedes alcanzarla… realmente es doloroso y todas aquellas noches en vela son testigo de toda la angustia y desesperación que se filtraban por mis suspiros, por mis latidos acelerados sin razón, desesperación… amarga desesperación por no poder abrazarte y susurrarte un Te quiero bordado con hilos dorados en una servilleta de aquel restaurante donde nos conocimos.

Se fue… se fue… se fue…¿Cómo debería sentirme yo exactamente? La he perdido para siempre… a la única mujer que he llegado a querer en todo lo que llevo de existencia… ¿Cómo debería sentirme? Solo éramos amigos… solo eso.

Pero regresar a la maldición del cajón sin su ropa… a no ver su cepillo de dientes en un vaso medio roto encima de la encimera del baño… regresar a la perdición de los bares de copas… no era una buena idea. Iba volviéndome loco por momentos… y es que tanto la quería, que tardé en aprender a olvidarla tan solo diecinueve días… pero quinientas noches.

¿Cómo debería sentirme yo? Dímelo, por favor, tú que estás aquí enfrente, hablándome ahora mismo, ignorando todos estos pensamientos de un vagabundo escritor demente. Estás justo a mí lado, pero a veces siento que… te fuiste… te fuiste… te fuiste… para siempre…

No hay comentarios:

Publicar un comentario